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5 razones por las que el talento más preparado no consigue el ascenso


No siempre crece quien más sabe. A veces crece quien también sabe comunicar que está listo para el siguiente nivel.




Vi esta frase y me quedé pensando:

“5 razones por las que el talento más preparado no consigue el ascenso.”


Y lo primero que me vino a la mente fue:

No es lo mismo estar preparada… que ser percibida como lista para el siguiente nivel.


Y ojo, no lo digo solo desde la teoría. Me acordé de mi primera entrevista para prácticas.

En la escuela nos dijeron: “ya pueden empezar a buscar prácticas a partir de este tetra.”

Y yo, muy obediente, pero también muy aventada, dije: “va, pues voy.”


Vi una vacante que me llamó la atención, mandé mi información y me llamaron a entrevista.

El detalle era que yo todavía no tenía toda la teoría.


Apenas iba a empezar a aprender muchos de los temas que ese puesto requería, pero fui.


Fui feliz, con ganas, con la mentalidad de: “puedo aprender”, con actitud de: “quiero estar aquí”. Fui con presencia, aunque todavía no tuviera toda la experiencia.

Y oh sopresa: ¡me quedé!

Ese fue mi primer trabajo en Recursos Humanos, área en la que terminé desarrollándome durante 15 años. Tiempo después, mi jefa me dijo algo que nunca se me olvidó:

“No tenías experiencia, pero traías toda la actitud. Preferí enseñarte a ti que contratar a alguien más preparada, pero con una actitud que no sumaba.”

Y es algo que vi muchas veces en Recursos Humanos: el currículum, los estudios, la experiencia importa, pero no lo son todo.


Porque para crecer profesionalmente también necesitas trabajar estas 5 cosas:


1. Mentalidad

Creer que puedes aprender, crecer y sostener el siguiente nivel.

La mentalidad se nota en la forma en la que te presentas ante una oportunidad. Se nota cuando decides levantar la mano, aunque todavía no tengas todas las respuestas. Se nota cuando, en lugar de pensar “no estoy lista”, empiezas a preguntarte: “¿qué necesito aprender para estarlo?”


2. Actitud

Llegar con disposición, apertura y energía que sume.

La actitud no reemplaza la preparación, pero sí puede abrir una conversación. Hay personas muy preparadas que transmiten resistencia, desinterés o poca apertura. Y también hay personas que, aunque todavía están aprendiendo, hacen que alguien piense: “vale la pena apostar por ella”.


3. Presencia

Que tu cuerpo, tu voz y tu forma de estar comuniquen seguridad.

La presencia habla antes que tú. Está en cómo entras a una sala, cómo haces contacto visual, cómo sostienes tu voz y cómo habitas tu lugar. No se trata de imponerte, se trata de transmitir: “estoy aquí, puedo aportar y estoy lista para aprender”.


4. Venta

Saber hablar de tu valor sin sentir que estás presumiendo.

Muchas personas talentosas se quedan esperando que su trabajo hable por ellas. Y sí, tu trabajo importa, pero también necesitas aprender a comunicarlo. Vender tu valor no es exagerar ni fingir. Es saber nombrar tu impacto, tus logros y tu capacidad de contribuir.


5. Convicción

Sostener lo que quieres con claridad, aunque todavía estés aprendiendo.

La convicción no significa tener certeza absoluta. Significa saber hacia dónde quieres ir y atreverte a moverte en esa dirección. Cuando tú dudas demasiado de tu lugar, de tu voz o de tu capacidad, muchas veces los demás también empiezan a dudar.


A veces el talento más preparado no consigue el ascenso, no porque le falte capacidad, sino porque no está logrando comunicar que está listo para ese siguiente nivel.


Y a veces alguien con menos experiencia logra abrir una puerta, porque transmite algo que también pesa mucho: ganas, seguridad, disposición, confianza y potencial.

No se trata de fingir lo que no eres, se trata de aprender a proyectar lo que sí eres, lo que sí sabes y lo que sí puedes construir.


Porque tu currículum puede abrir la conversación… pero tu presencia puede hacer que alguien apueste por ti.

Y lo confirmo: me pasó en esa primera entrevista de trabajo, aunque en ese momento no tenía idea del impacto que eso tendría en mi vida laboral.


Porque muchas veces el primer bloqueo no está en el currículum, ni en la experiencia, ni siquiera en la ropa. Está en la forma en la que te estás percibiendo.


Si esto te resuena y sientes que sabes lo que quieres decir, pero algo te frena cuando hablas, te recomiendo mi recurso Transforma tu auto-imagen.


Es un workbook práctico para identificar qué emociones, creencias y diálogos internos pueden estar apagando tu voz, tu seguridad y la forma en la que proyectas tu valor.




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